martes, 07 marzo 2006
13 El Crimen
“Annus horribilus”
El alarido recorrió toda la abadía hasta los más recónditos y oscuros huecos de sus muros. Salimos todos estremecidos de nuestras celdas en plena madrugada y nos dirigimos hacia la planta baja, allí Fray Aquilino acaba de descubrir el cadáver de Fray Aldo, y estaba claro que no se trataba de una muerte natural, tenía el cuello partido y su cara reflejaba una espantosa mueca. No había nada alrededor suyo de donde pudiera haberse resbalado y caído, ni una silla, ni una mesa, ni… nada. Todos estábamos consternados y asustados al mismo tiempo, aunque la más suprema tristeza asomaba en el rostro de Fray Aurelio, todo el mundo conocía “su secreto” y el del pobre Fray Aldo… aunque era omitido y negado por toda la Abadía para evitar cualquier escándalo, ellos mantenían una relación discreta y así nadie se escandalizaba, ni siquiera el Abad había podido conseguir pruebas contra ellos. Ambos eran amantes y unos miniaturistas increíbles, los mejores de toda Francia, quizás su condición de homosexuales los dotaba de un excelso manierismo y finísimo sentido del gusto en sus dibujos. Yo al margen de la tragedia, tenía clarísimo que este crimen estaba directamente relacionado con el robo del “Manuscrito de Voynich” además pude observar que las huellas mojadas de zapatilla de esparto que había cerca del cuerpo de Aldo, se parecían mucho a las que yo había visto en la silla de la biblioteca… tras darle vueltas en la cabeza, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo..... . Si Fray Aldo había sido asesinado en soledad por tener alguna relación con el robo del libro ¿Qué suerte correría en las siguientes horas o días su amante Fray Aurelio con el que todo compartía?. Me vi en la obligación moral de ser su sombra desde ese momento para protegerlo y para averiguar así, algo más acerca de todo este misterio…eso sí en la más prudente distancia, sólo faltaría que me acusaran de sodomita en estos complicados momentos……
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lunes, 06 marzo 2006
12 La puerta
“Nisi credideritis, non intelligetis"
En el muro norte de la biblioteca había una puerta cerrada con otra llave diferente a la de Adzo, era el taller de los miniaturistas, allí trabajaban diariamente siete frailes haciendo las reproducciones a mano, de los más variopintos y maravillosos originales.
Supongo que esa llave estaría en posesión de alguno de ellos, no obstante no creía necesario forzar esa puerta para investigar allí dentro ya que el robo había ocurrido en la sala principal y esa puerta también permanecía cerrada cuando Benedetto y yo nos quedamos dormidos… Tras devolver sigilosamente la llave de la biblioteca al escondite de Fray Adzo, he ido a buscar a mi buen amigo Fray Norberto, para cambiarle en secreto un pequeño barril de cerveza, a cambio de mi Playboy de septiembre del 92, con la preciosa rubia americana Ashley Allen en portada... (El poster central me lo he quedado yo, nos ha jodido).
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