jueves, 23 marzo 2006

14 La Gendarmerie

“¿Quis, quid, ubi, quipus auxiliis, cur, quomodo, quando?”

El comisario provincial junto a dos inspectores de la Gendarmerie se personaron en la Abadía a las siete y media pasadas de la mañana, el Abad y Fray Aurelio interrumpieron las Laudes para acompañar a los gendarmes y ayudarles a recopilar toda la información que solicitaran. Los inspectores tomaron fotos del cadáver y de su entorno próximo, interesándose particularmente en los objetos que parecían haber caído al suelo y que probablemente sostenía el pobre Aldo. Mientras, el comisario interrogaba al Abad y a Fray Aurelio que fue el último (aparte del asesino) que vió con vida a Fray Aldo. Hablaban en voz alta pero no conseguía entender lo que decían, porque me encontraba escondido en la despensa y observaba todo por uno de los muchos agujeros que tienen nuestros muros y que en tiempos lejanos sin instalaciones eléctricas, se utilizaban como iluminación mínima para no romperte la crisma al entrar en una estancia oscura sin ventanas, yo también me había ausentado de las Laudes, pero bueno en mi es normal, me aburren en sobremanera esas lecturas impuestas por el Abad, sobre todo ahora que me he deshecho de la Playboy del 92 por unos galones de cerveza…… siempre lo he dicho, soy un fraile insurrecto. Al finalizar el interrogatorio el Comisario dio órdenes a sus agentes para que levantaran el cadáver y lo colocaran en una camilla, debían llevárselo al hospital más próximo para realizar una autopsia que esclareciera las causas de la muerte, aunque estas eran más que evidentes. Tuvieron que colocar el cadáver en el furgón policial y maldita la gracia que les hacía a los inspectores tener que ir detrás con el fiambre hasta llegar al hospital de Besançon a 45 km de aquí. Hay una cosa que estos gendarmes no han visto… las pisadas mojadas que a estas horas ya no existen y que eran de las mismas zapatillas de esparto cuyas huellas vi también en la biblioteca…

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martes, 07 marzo 2006

13 El Crimen

“Annus horribilus”

El alarido recorrió toda la abadía hasta los más recónditos y oscuros huecos de sus muros. Salimos todos estremecidos de nuestras celdas en plena madrugada y nos dirigimos hacia la planta baja, allí Fray Aquilino acaba de descubrir el cadáver de Fray Aldo, y estaba claro que no se trataba de una muerte natural, tenía el cuello partido y su cara reflejaba una espantosa mueca. No había nada alrededor suyo de donde pudiera haberse resbalado y caído, ni una silla, ni una mesa, ni… nada. Todos estábamos consternados y asustados al mismo tiempo, aunque la más suprema tristeza asomaba en el rostro de Fray Aurelio, todo el mundo conocía “su secreto” y el del pobre Fray Aldo… aunque era omitido y negado por toda la Abadía para evitar cualquier escándalo, ellos mantenían una relación discreta y así nadie se escandalizaba, ni siquiera el Abad había podido conseguir pruebas contra ellos. Ambos eran amantes y unos miniaturistas increíbles, los mejores de toda Francia, quizás su condición de homosexuales los dotaba de un excelso manierismo y finísimo sentido del gusto en sus dibujos. Yo al margen de la tragedia, tenía clarísimo que este crimen estaba directamente relacionado con el robo del “Manuscrito de Voynich” además pude observar que las huellas mojadas de zapatilla de esparto que había cerca del cuerpo de Aldo, se parecían mucho a las que yo había visto en la silla de la biblioteca… tras darle vueltas en la cabeza, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo..... . Si Fray Aldo había sido asesinado en soledad por tener alguna relación con el robo del libro ¿Qué suerte correría en las siguientes horas o días su amante Fray Aurelio con el que todo compartía?. Me vi en la obligación moral de ser su sombra desde ese momento para protegerlo y para averiguar así, algo más acerca de todo este misterio…eso sí en la más prudente distancia, sólo faltaría que me acusaran de sodomita en estos complicados momentos……

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lunes, 06 marzo 2006

12 La puerta

“Nisi credideritis, non intelligetis"

En el muro norte de la biblioteca había una puerta cerrada con otra llave diferente a la de Adzo, era el taller de los miniaturistas, allí trabajaban diariamente siete frailes haciendo las reproducciones a mano, de los más variopintos y maravillosos originales.
Supongo que esa llave estaría en posesión de alguno de ellos, no obstante no creía necesario forzar esa puerta para investigar allí dentro ya que el robo había ocurrido en la sala principal y esa puerta también permanecía cerrada cuando Benedetto y yo nos quedamos dormidos… Tras devolver sigilosamente la llave de la biblioteca al escondite de Fray Adzo, he ido a buscar a mi buen amigo Fray Norberto, para cambiarle en secreto un pequeño barril de cerveza, a cambio de mi Playboy de septiembre del 92, con la preciosa rubia americana Ashley Allen en portada... (El poster central me lo he quedado yo, nos ha jodido).

14:41 Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

miércoles, 01 marzo 2006

11 Las primeras pistas...

“Verus philosophus est amator Dei "

He aprovechado las Vísperas para deslizarme hasta la biblioteca mientras todos rezan, está cerrada a cal y canto desde el robo, pero he cogido prestada la llave a Fray Adzo mientras reza en la Capilla junto a los demás, el muy infeliz la tenía escondida en su celda, detrás del Crucifijo, tendré que darme prisa en mis investigaciones y devolverla antes de que me descubran, sino difícilmente podré dar ninguna explicación creíble. Tras quince minutos dando vueltas por las estanterías de la biblioteca he descubierto el hueco que el “Manuscrito de Voynich” ha dejado en la sexta estantería, la que está dedicada a libros prohibidos, manuales de magia y hechizos, historias demoníacas, etc… El volumen estaba a cierta altura, de tal forma que es imposible llegar sin subirse a la escalera, sin embargo ésta no fue utilizada, está en la otra punta de la biblioteca y su peso hace que haya que arrastrarla por el suelo, lo que provoca un ruido infernal que nos hubiera despertado a Fray Benedetto y a mi. El ladrón utilizó una de las sillas de madera, concretamente ésta que tengo frente a mi, la huella polvorienta de dos pies de tamaño considerable no dejan lugar a dudas. Debía medir un metro ochenta como mínimo, sino no hubiera sido capaz de alcanzar el libro robado tan sólo con ayuda de la silla, eso descarta ya a unos cuantos hermanos frailes pequeños y barrigudos… no obstante ¿quién tiene la certeza de que haya sido un fraile el autor de los hechos?... todavía es pronto para asegurarlo, aunque las huellas de la silla pertenecen a esas zapatillas de esparto que muchos de nosotros empleamos en nuestros quehaceres diarios en la Abadía, podrían pertenecer a cualquiera de los aldeanos comerciantes que a veces entran en nuestra Abadía para reponer los alimentos de nuestras despensas o llenar nuestras tinajas de vino…y aunque siempre están acompañados por un hermano fraile, quizás éste podría haberse despistado durante unos momentos o a lo mejor……¡¡Fray Josepho!! Deja de conjeturar y sigue buscando…

10:49 Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

martes, 28 febrero 2006

10 ¿Es uno de los nuestros?

“Cogito ergo sum "

Alguien sabía de la existencia del manuscrito original en nuestra Abadía, eso está claro porque sólo sustrajo ese extraño volumen dejando intacto lo demás. El muy canalla sabía dónde estaba y el valor que tenía. Si es alguien de los nuestros, no comprendo quién puede haber sido, porque ni Fray Benedetto, ni Fray Norberto, ni Fray Godofredo, ni Fray Avelino, ni yo, sabíamos de la existencia de tal libro en nuestra biblioteca… sólo descubrí de qué libro se trataba al hablar en privado con el desolado Fray Adzo encargado de la biblioteca. Los demás, exceptuando el Abad y algún otro amigo fiel de Fray Adzo, ni siquiera saben qué volumen de los más de 3000 han sustraído, ni creo que les importe mucho, pero queda todavía mucha investigación por hacer, somos veinticuatro frailes y a unos cuantos apenas los conozco entre otras cosas porque alguno lleva más de dos años con sus votos de silencio…aunque eso está bien porque si les tengo que dar una patada en el culo tampoco podrán decir nada, ja, ja, ja…

09:57 Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

lunes, 27 febrero 2006

9 Criatura del Señor

“Sero te amavi, pulchritudo tam antiqua et tam nova "

Esta tarde me hallaba yo investigando en el exterior de la abadía, buscando pistas de algún acceso forzado en las puertas exteriores o marcas de alguna escalada furtiva, cuando de repente me ha distraído una imagen sin igual …la de mi querida vecina la aldeana de las tetas generosas en sus labores hortelanas, yo creo que sospecha que en ocasiones la observamos desde la Abadía, porque a veces parece que haga distintas y variadas poses, demasiado sensuales para tratarse de labores hortelanas… el caso es que en un momento dado la joven se ha agachado para arrancar unas remolachas, al mismo tiempo que una brisa le ha levantado ligeramente la falda, lo suficiente para dejar a la luz esas braguitas blancas inmaculadas que a veces veo colgadas en su tendedor…... al final he hecho lo que cualquier hombre normal hubiera hecho, lo siento, sí lo sé, soy un fraile, pero no soy de piedra… así que ha caído un “cinco contra uno”, esta tarde me tocará lavar el hábito.

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